sábado, febrero 02, 2008

China y su papel en el UNSC: El multilateralismo criminal

No se puede comprender la realidad del entorno internacional que nos rodea sin tener claro este concepto: China tiene sed de petróleo. Ha llegado tarde al mercado, un mercado que empieza a mostrar signos de agotamiento de la oferta, y en el que el resto de actores ya están más o menos asentados. La situación energética en la que se encuentran sus ciudadanos es bastante precaria. La mayoría de occidentales desconoce que en China hay cortes de electricidad diariamente y restricciones en la venta de gasolina. La colas interminables en las gasolineras forman parte del día a día en cualquier gran ciudad. Sus reservas de carbón, con las que se genera el 66% de la energía del país, se encuentran en un estado de escasez extrema y han levantado las alarmas. Y sus reservas de petróleo y gas apenas llegan a cubrir un 45% de las necesidades diarias.

Conusmo y producción de petróleo chino (hasta 2005)

Su modelo de crecimiento expansivo, con unas tasas estratosféricas de crecimiento anual* y su firme determinación de erigirse en una potencia de primer orden no hacen sino agudizar este problema. La opción de no luchar por el petróleo no es viable, ya que sin petróleo no hay producción y sin producción no hay economía, por lo que sólo le queda una opción: batallar por el oro negro. El problema es que para ello tiene que pasar por encima de Estados Unidos, el primer consumidor mundial de crudo y su principal rival energético, que además ha establecido su abastecimiento de petróleo como una prioridad de seguridad nacional, objetivo que pasa necesariamente por contener a China.

*China lleva 25 años creciendo a más del 8% anual. En 2007 su crecimiento bruto (es decir, no en relación a su PIB sino su crecimiento en millones de dólares) ha sido el mayor del mundo, superando a EE.UU. por primera vez en la historia moderna. Además, las predicciones de crecimiento de los próximos cinco años apuntan a unas cifras similares si no superiores.

Dependencia norteamericana del petróleo

En esta competición asimétrica, China sabe que para conseguir sus objetivos debe jugar muy bien sus cartas. Además, cuando es tanto lo que está en juego, Maquiavelo nos enseñó que no siempre hay que jugar limpio. Y ahí, el gigante asiático se guarda un as en la manga.

En vista de sus ingentes necesidades de crudo y de sus dificultades para acceder a nuevas fuentes, el Gobierno chino ha adoptado un ambicioso plan global para conseguir petróleo, basado en las siguientes líneas de actuación:
  • China está interesada en cualquier país del mundo que tenga reservas de crudo, independientemente de su estátus político, de su forma de gobierno, de su estabilidad institucional o de su respeto por los derechos humanos.
  • Las empresas petroleras estatales chinas (CNOOC, SINOPEC y PetroChina) ofrecen contrapartidas a cambio de acuerdos petrolíferos, como la contrucción de todo tipo de infraestructuras (puertos, aeropuertos, líneas ferroviarias...) en el país petrolero, préstamos económicos o condonaciones de deuda por parte del Gobierno. Esto es algo que las compañías occidentales no pueden hacer porque son multinacionales transparentes, sujetas a la ley y obligadas a rendir cuentas a sus accionistas. BP, Total o Exxon compiten con compañías regidas por otras reglas y pierden, por tanto, casi todos los contratos a los que concurren.
  • China adopta un principio de no injerencia en los asuntos internos de los países con los que firma acuerdos petrolíferos. Mientras que la ayuda que los países occidentales destinan vía Banco Mundial está supeditada al cumplimiento de determinados requerimientos de derechos humanos, apertura, democratización o participación de la población de los beneficios del petróleo, la colaboración china no tiene contrapartidas. Con ello favorece los contratos para sus empresas, a la vez que legitima las tiranías y retrasa los procesos de democratización.
  • Por último, China forja alianzas con los países petroleros hostiles a Estados Unidos, como Irán o Venezuela. El inconveniente de esto es que, por norma general, estos países suelen tener también problemas con la Comunidad Internacional.
Pactar con naciones díscolas, estados fallidos o dictaduras retrógradas es moralmente reprobable, pero todo el mundo lo hace. No creo que haya que culpar por ello a China con más vehemencia de lo que se culpa a Estados Unidos por el Pacto de Quincy con regímenes como el Saudí. Ahora bien, es que la cosa no se queda ahí. China, como mencioné antes, se guarda un "as" en la manga: Este país tiene una ventaja considerable respecto al resto de Asia, y es que es el único estado con poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (UNSC), y utiliza esta ventaja como arma negociadora y mercancía política, acercándose a países que tienen petróleo y problemas con la Comunidad Internacional.

Al tener China poder de veto, los regímenes autocráticos menos amigos de los derechos humanos quieren tenerle a su lado y se aseguran
de ofrecerle acuerdos de petróleo y gas sin precedentes por favorables, para que garanticen su seguridad. De este modo, los chinos han venido traficando con la legitimidad de la ONU conforme a sus intereses en varias ocasiones durante los últimos años, destruyendo los valores y la credibilidad de la organización - si es que le quedaba alguna, aunque eso es otra historia - y voy a exponer tres casos flagrantes del uso criminal e irresponsable de su poder de veto para evitar sanciones o intervenciones de tropas de peacekeeping en países que están perpetrando genocidios o actos violentos de represión hacia su propia población.

Nos vamos a África, concretamente a un territorio entre la frontera sudaní y la chadiana llamado Darfur, que se encuentra en guerra desde el año 2003.

El conflicto estalla cuando dos pueblos luchan por el control de las escasas reservas de agua de la zona, y se acrecenta cuando el Gobierno sudanés, de mayoría árabe musulmana, comienza a proveer con armas y material de combate a las milicias árabes y en particular a los Janjaweed, para que masacren al ejército de liberación de Sudán, negros musulmanes. El conflicto se perpetúa porque los rebeldes son a su vez armados por el vecino Chad, que acababa de salir de una guerra civil y tenía stock de armas, a quien le interesa desestabilizar a su vecino poderoso. Por el otro lado, el ejército sudanés comienza a combatir al lado de los Janjaweed. El conflicto adquiere entonces tintes de genocidio, ya que las represalias de los Janjaweed auspiciadas por el propio gobierno de Sudán fueron terribles, una auténtica limpieza étnica: 400.000 muertos, dos millones de personas desplazadas a campos de refugiados y miles de poblados y aldeas reducidas a cenizas.

Aldeas destruidas en Darfur

En 2004, las Naciones Unidas estaban determinadas a intervenir cuanto antes cortando la represión de raíz para evitar algo parecido a la masacre de Ruanda de 1994, en la que no intervinieron cuando pudieron haberlo hecho y ahora los 800.000 muertos cargan sobre sus ya demasiado desgastadas espaldas. Con extrema celeridad se elaboró un proyecto de resolución, la que establecía el envío de 26.000 cascos azules al terreno, y que habría puesto fin a las matanzas, como ya hicieran, por ejemplo, poniendo fin a la guerra en el Sahara entre Marruecos y el Frente Polisario en los '90 o en Haití en los '00. Sin embargo, China bloqueó toda tentativa de resolución en el UNSC, y esta resolución tan necesaria no pudo aprobarse. Tampoco la siguiente, ni la siguiente, ni la otra. Y así hasta nueve veces con nueve resoluciones distintas hasta que el 31 de julio de 2007 el UNSC consiguió arrancarle la UNSCR 1706, tres años más tarde, cuando las cifras de muertos en Darfur ya se contaban por varios cientos de miles y la de refugiados por millones:
China has also threatened to use its veto on the U.N. Security Council to protect Khartoum from sanctions and has been able to water down every resolution on Darfur in order to protect its interests in Sudan. Washington has called the conflict in Darfur "genocide" and has seen its ability to effect change in the region limited by Beijing.

Durante esos tres años China no ha apoyado ni una resolución del UNSC sobre Darfur para poner presión al gobierno sudanés. De hecho, ha hecho exactamente lo contrario, intentando debilitar las propuestas de los otros países sobre Darfur, retrasándolas y criticándolas mediante la amenaza del veto. Incluso en las resoluciones no vinculantes que se acordaron al final sobre el “espíritu de compromiso” de intentar cambiar la situación, China se abstuvo. En 2004, cuando se discutía un embargo de armas en Sudán, China sólo aceptó someter a un embargo de armas a la región de Darfur, argumentando que el resto de Sudán está separado de la crisis de Darfur. Así se hizo en la declaración 1556, en la que sólo estaba prohibida la venta de armas a Darfur, pero no al gobierno de Sudán, que es quien abastece de armas a una de las dos partes del conflicto. Esto hizo tremendamente difícil detectar incumplimientos en la resolución. Tras tres años en liza, el UNSC consiguió sacar adelante la UNSCR 1706 porque China se aseguró de que la resolución no contemplara medidas sancionadoras o punitivas contra Sudán. El gigante asiático ha forzado la situación hasta el punto de que Darfur está reconocido como genocidio por instituciones, gobiernos, medios de comunicación y ONGs, pero no por la ONU.

Campo de refugiados en Chad

China no sólo es directamente responsable de perpetuar una situación de genocidio, sino que además es el mayor proveedor de armas del gobierno sudaní. Un informe de Amnistía Internacional acusa a Rusia y China de vender a Sudán armamento y municiones, aportando fotografías de aviones chinos clase Fantan operando en Darfur.

Cazas Fantan en un aeródromo en Darfur

Un estudio del panel de expertos de la ONU determinó que la mayoría de la munición que usaban las partes en conflicto era China o Sudaní. La lista, sin embargo - nunca mejor dicho - no acaba ahí:
Chinese-made tanks, fighter planes, bombers, helicopters, machine guns and rocket-propelled grenades have been purchased by the Sudanese government.
La clave
Hu Jintao y el presidente de Sudán Al Bashid en 2007

Desde los años '90 las empresas occidentales han venido abandonando el país por su inestabilidad y por su decreciente respeto de los derechos humanos. La avidez de petróleo chino ha proyectado la situación contraria: Sudán exporta a China el 70% del petróleo que produce. Además, el gobierno chino es el máximo accionista (40%) de Greater Nile Petroleum Company, la petrolera más grande de Sudán. Y China es es el máximo inversor en el país y también su mayor socio comercial. Ambos países están contruyendo oleoductos y refinerías en suelo sudanés. Sólo en los años 90 China invirtió 10.000 millones de $ en el país, y cada año se le conceden millones de dólares en créditos sin intereses para proyectos de infraestructuras.

Nuestro próximo destino es Birmania. El país lleva medio siglo regido por una Junta Militar de corte comunista, y es uno de los tres únicos países del mundo que no se considera un régimen democrático. En 2007 una revuelta por la subida del precio de los carburantes derivó en una revolución popular a la que se sumaron los monjes budistas y la mayoría de etnias del país, en contra de la Junta Militar y el tatmadawn (ejército). Podéis leer aqui un buen resúmen del desarrollo de las manifestaciones y de la salvaje represión de las fuerzas gubernamentales, que costaron la vida a un número indeterminado de personas, que algunas fuentes cifran cercano a las 800.

  • 27 de septiembre:

El recrudecimiento de la violencia contra una manifestación pacífica por parte de la Junta Militar comunista llama la atención de occidente. Los gobiernos occidentales rompen los escasos lazos comerciales que aún les ligaban y el presidente Bush amenaza al régimen birmano con sanciones.
El gobierno birmano organiza entonces una marcha popular de apoyo al gobierno en la que paga o.80$ a cada manifestante, y acude a las principales fábricas de Yangon para reclutar a 50 trabajadores de cada uno, bajo amenaza de multa. Pocos días mas tarde, el UNSC se reúne para discutir el caso de Birmania y adoptar sanciones. Pero volvemos a lo mismo. China bloquea la resolución de condena a la Junta Militar de Birmania, al igual que ya bloqueara en enero de ese mismo año una resolución pidiendo al gobierno birmano que respetara los derechos humanos y que iniciara una transición democrática, convirtiendo este mecanismo en obsoleto.

El Ministro de Exteriores chino justificó así su decisión:

On Tuesday, China's foreign ministry reiterated its position, saying "sanctions or pressure will not help to solve the issue".
Pero lo cierto es que detrás está lo de siempre: el petróleo y el gas.

En marzo de 2006, India se tapó la nariz y firmó un acuerdo con el gobierno birmano para la construcción de un gasoducto India - Birmania para la exportación de gas natural. El acuerdo otrogaba a India el estátus de "comprador preferencial" de dos zonas birmanas ricas en gas, y este país prometió invertir 100 millones de dólares en el desarrollo comercial de Birmania. Un año después, y ante la creciente presión internacional que estaba sufriendo, la Junta Militar comunista canceló el acuerdo indio para dejar las reservas de gas en las manos de China, siendo sus condiciones económicas mucho menos favorables que las de los hindúes:

The government of Myanmar withdrew India's (under the Gas Authority of India Limited or GAIL) status of "preferential buyer" on the A1 and A3 blocks of its offshore natural gas fields and instead declared their intent to sell the gas to PetroChina. First of all, India has clearly lost an important diplomatic initiative in the attempt to counter Chinese influence in Myanmar. Even after the deal was sweetened with US$20 million in "soft credit" and the proposed construction of a power plant in Myanmar, it would appear that Indian influence was quietly denied by the inevitability of China's international support for Myanmar. Beijing's use of its veto to keep Myanmar's human rights record off of the U.N. Security Council agenda turned out to be more important to the Myanmar junta than the economic incentives.

China utiliza nuevamente su situación de privilegio en el UNSC para conseguir acuerdos económicos, perjudicando a los competidores que presentan una oferta mejor (en este caso, India, que también tiene grandes necesidades energéticas), a la sociedad internacional, la ONU y el UNSC, mecanismo diplomático al que China ha convertido en inservible y obsoleto, y al pueblo birmano que lucha por su libertad. Los beneficiados son siempre los mismos: dictaduras terribles que oprimen a sus pueblos y que necesitan de apoyos económicos para subsistir:
Two independent reports on Burma’s economy underline the fact that gas is propping up the regime financially. The International Monetary Fund says gas sales abroad have allowed the regime to build up its foreign exchange reserves to US $2 billion at a time when inward investment is generally dropping.
Por supuesto, China también gana. Es la nueva forma de cooperación internacional a la que ellos llaman win - win:
“The Chinese government doesn’t just want some stability on its southwest border and a bonus gas source; it needs to use Burma as a conduit, as part of its wider global strategy for energy security,” said an economic analyst with a Western embassy in Bangkok, who spoke to The Irrawaddy on condition of anonymity. “Much of China’s foreign policy now is geared to energy security. The country’s growth requires more and more oil and, increasingly, gas.”
China will build a gas pipeline through Burma and into bordering Yunnan Province, which is desperate for energy, especially after the central government ordered a cutback in the number of hydro dam developments on some of the region’s most sensitive rivers. The Chinese will also use Burma as a conduit to transfer Middle Eastern and North African crude oil via another pipeline into Yunnan, according to the official Chinese news agency Xinhua.

Además del apoyo diplomático, China es el primer aliado económico de Junta Militar.

Finalmente, nos vamos hasta Irán. Como todo el mundo sabe, este país se encuentra bajo el punto de mira de la Comunidad Internacional por su supuesto plan nuclear. Su proceso de enriquecimiento de uranio ya ha comenzado, se desarrolla en la central nuclear de Natanz, y la comunidad internacional debe demostrar que se está enriqueciendo uranio con fines energéticos - para el que se requiere un enriquecimiento cercano al 5% - y no con fines militares - lo más cercano posible al 100% -. Mientras El Baradei y su séquito de la OIEA se pasean por Irán en busca de evidencias, el UNSC se reúne con bastante asiduidad para tratar el tema iraní.

Pero la pregunta es, si China ha sido capaz de permitir genocidios y de perpetuar dictaduras en el UNSC con el fin de proteger unas reservas de petróleo y gas que en ningún caso llegan al 10% de sus importaciones, ¿qué no hará con Irán, país con el que acaba de firmar un megacontrato de petróleo y gas de 100.000 millones de dólares y que en 2004, antes de este acuerdo, ya suministraba a China un 13% de sus importaciones?

De entrada, ha bloqueado y retrasado toda resolución del UNSC relativa a sanciones contra Irán, y sin duda seguirá haciéndolo. Ha incorporado a Irán a la Organización de Cooperación de Shanghai* (SCO), de momento con estátus de observador, pero probablemente pase a integrarla como miembro de pleno derecho en un futuro.

*La SCO es una organización intergubernamental de corte defensivo creada en 2001 que, aunque los líderes que la integran se harten de negarlo, está concebida para ser, en un futuro cercano, el contrapeso asiático a la OTAN. Sus miembros actuales son China, Rusia, Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán. Irán, Mongolia, Pakistán e India tienen, de momento, estátus de observadores. Como prueba de su voluntad manifiesta de influir en la política global de su zona geopolítica, esta organización exigió en 2006 a Estados Unidos un calendario inmediato de retirada de Iraq.

Como colofón, estos días se está hablando de la creación de una base militar china en territorio iraní, lo que de llevarse a la práctica dejaría bien a las claras que China no tiene ni tendrá intención alguna de sancionar a Irán por su problema nuclear, y menos aún de formar parte de una hipotética fuerza multilateral, en caso de que se demostrara que su programa nuclear no es pacífico.

El hecho de que gracias al uso mercantil que hace China del UNSC Irán se vaya a quedar sin sanciones no es necesarimente un problema, porque aún no sabemos si Irán merece esas sanciones. El problema es que tenemos la certeza de que no se le va a sancionar en el UNSC, independientemente de si lo merece o no. Y eso supone un descrédito absoluto a la ONU, a la sociedad internacional y a la diplomacia. Y es que ¿con qué cara te sientas en tu sillón del UNSC mientras el gobierno sudanés está masacrando a su población, sabiendo que la decisión que tome este órgano es la única esperanza que tiene ese pueblo de que dejen de morir inocentes, y sabiendo también que toda iniciativa es inútil y que las negociaciones son un paripé diplomático porque el gobierno sudanés le ha comprado al gobierno chino el veto a cambio de petróleo y que, por tanto, esa pobre gente está perdida? ¿Es éste el multilateralismo que queremos?

En 2004, el Ministro de Exteriores chino realizó unas declaraciones muy famosas a un reportero del New York Times:
"Business is business. We try to separate politics from business. China uses politics for different aims than does the West. China uses its geopolitical position in order to gain access to natural resources around the world without regard to the domestic political situation where these resources are located, making China an attractive partner for many countries marginalized by the Western powers for internal strife, corruption, and human rights violations."
Las palabras, y los hechos, hablan por sí sólos.

2 comentarios:

snipfer dijo...

Muy interesante, ya sabía sobre cómo China estaba malmetiendo por ahí pero con esto todo queda muy claro.

Menuda cara le echa el ministro. Y no se corta.

Mike Money dijo...

Ya, el problema de esto es que siempre salen perdiendo los mismos: los que sufren las dictaduras y los totalitarismos, véase pueblos de Darfur y Birmania. De todas formas, la moraleja más importante que saco yo de todo esto es que el sistema (ONU) está viciado y corrupto:luego hay que reformarlo. Y cuanto más tardemos, peor.